10 minutos con Dani Rovira

“No me digas lo que no puedo hacer”. Ese lema pronunciado por un personaje de “Perdidos” y que marcó a toda una generación de seriéfilos ha vuelto con fuerza con el estreno de “100 Metros”.

En la nueva película de Marcel Barrena, Dani Rovira se mete en la piel de Ramón Arroyo, un enfermo de esclerosis múltiple que decide ponerse a prueba a sí mismo compitiendo en un Ironman, la prueba más exigente de triatlón.

El pasado 3 de noviembre, Rovira y Barrena, acompañados por Alexandra Jiménez, Karra Elejalde, Alba Ribas y el propio Arroyo aterrizaron en Barcelona para presentar la cinta.

En Hot BuZz (mag) aprovechamos la ocasión para sentarnos a charlar con Rovira y sonsacarle, en 10 minutos, los detalles más jugosos sobre “100 Metros”.

HB – Después de tantos papeles cómicos, imaginamos que te apetecía hacer otro tipo de registro como es el de “100 Metros”.

Para mí ha sido una alegría, pero quiero ver mi carrera como actor no como una forma de ir cambiando de registros.

Al fin y al cabo lo que estás contando son historias. “Ocho Apellidos Vascos” era una historia muy concreta y ahora de repente surge ésta e intento afrontara independientemente del tipo de género que sea.

Lo bonito está en crear tu personaje, creer en la historia e intentar tirarla [adelante] desde la verdad más fiel y así ha sido. Luego es cuestión de lo que opinen los periodistas, los críticos y el público.

No lo veo como un cambio de registro, sino como que me ha llegado una historia diferente, la cual he intentado defender de la mejor manera posible.

HB – ¿Cómo fue el rodaje y cómo te preparaste el personaje con Ramón Arroyo?

Ramón vino al rodaje un par de días al principio y luego el último día. Hubo mucho contacto previo para preparar el personaje a priori, pero la cabra tira al monte y al final acabamos haciéndonos amigos.

Muchas veces quedábamos para tomar algo y de lo último de lo que hablábamos era del personaje, pero ha sido muy fácil porque tanto Ramón como Inma [su pareja] han sido muy generosos al contarnos toda su experiencia, desde que le diagnosticaron esclerosis múltiple con sus luces, sus sombras.

No han tenido ningún tipo de pudor sobre todo porque ellos eran los primeros interesados en que se pudiera hacer una película, ya no sólo para que se conociera su caso personal, que es muy extraordinario, sino para que se diera a conocer una enfermedad que afecta a mucha gente y que es muy incomprendida.

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HB – De hacernos reír, ahora nos haces llorar. ¿Qué pasa por el cuerpo cuando te ponen un guión sobre la mesa de estas características?

Mucho entusiasmo y mucha ilusión. Al fin y al cabo lo bonito de esta profesión es transmitir emociones. Ya me gustaba desde que me subí a un escenario y tenía el unipersonal que se llamaba “¿Quieres salir conmigo?”. Era comedia, pero de repente había momentos donde me apetecía contar otra cosa.

Lo bonito de un actor es coger el corazón del espectador y hacer un cóctel y acariciarlo, echarle alquitrán, luego plumas, luego [hacerle] cosquillas. ¡Me parece lo más bonito que un actor puede ofrecer a su público!

Esta historia era una manera de hacer llegar emociones muy diferentes y en muy poco tiempo.

HB – Esta historia está basada en un hecho real. ¿En qué se parece Ramón a ti?

Me gustaría parecerme en muchas más cosas, pero para mí Ramón es un superhombre e Imma una supermujer.

Nos parecemos en el sentido del humor. Los dos usamos la comedia y el sentido del humor en nuestro día a día. Yo lo uso porque es el prisma con el que me gusta ver la vida y porque es mi profesión. Ramón lo hace como bálsamo y como tabla de salvamento.

Los dos también somos apasionados del deporte. Ramón es una persona muy sensible, una persona que tiene las emociones a flor de piel y en eso creo que también no parecemos. Creo que somos muy cabezotas. Cuando nos proponemos algo nos gusta por lo menos intentarlo, que nadie nos diga que no podemos.

HB – ¿Éste es uno de esos personajes que marcan a un actor?

Sé que es un personaje que marca a una persona. A mí como persona, este personaje, esta historia, este proyecto y Ramón e Inma me van a marcar de por vida.

Como actor, me lo tendrás que preguntar de aquí diez años. Que si tengo una ferretería montada te diré: “¡pues no me ha marcado mucho!” [se ríe].

HB – Para este papel perdiste muchos kilos. ¿Qué supuso para ti el rodaje en ese sentido?

Es verdad que si queríamos ser fieles a la historia real, [mostrar] a Ramón cuando le diagnostican la esclerosis múltiple.. él tenía sobrepeso hasta que llegó a hacer el Ironman y perdió como treinta y tantos kilos.

¿Qué sucede? A día de hoy, en un plan de rodaje de siete semanas, donde sabes perfectamente que la secuencias se ruedan más por necesidad de producción y localización que por otra cosa, era imposible hacer un trabajo de engordar y adelgazar. Entonces decidimos juntar al equipo de maquillaje y vestuario con Marcel y [vimos] que era más fácil partir de [cuando Ramón estaba] delgado.

El cine tiene muchas trampas maravillosas y con ropa y cierto maquillaje lo ocultas. No parece que esté gordo, pero cuando empecé el entrenamiento, ya me iba quitando ropa, la camiseta iba un poco más pegada e iba en pantalón corto. ¡También hay un trabajo de maquillaje fabuloso!

A lo mejor adelgacé tres o cuatro kilos. Lo que yo con la nariz ésta que tengo, a la que adelgazo un poco, parece que tenga un codo en la cara, que he tenido una transformación… No fue para tanto.

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“100 Metros” première – Dani Rovira, Karra Elejalde y Alexandra Jiménez

HB – ¿Qué te ha aportado el personaje, qué has aprendido de Ramón? ¿Cuál dirías que son tus 100 metros personales?

Los 100 metros que yo tengo son diarios. La vida te va dado pruebas y desafíos y no son 100 metros concretos. ¿Retos deportivos? Tengo muchos porque me encanta el deporte, pero luego hay un montón de retos con tu familia, tu pareja, tus perros, la sociedad, tus proyectos.

De Ramón he aprendido muchas cosas. Ramón y la gente como él son personas que, cuando ves que tienen una enfermedad degenerativa o de repente la vida le ha truncado su salud, parece que son personas que necesitan ayuda, pero lo que no sabemos es que realmente, a la larga, son personas que te ayudan a ti, que precisamente tienes todas la piezas y funcionan genial. A mí Ramón me ha ayudado a ser mejor persona. Sin querer, sólo con su amistad y su presencia te zarandea y hace que tu escala de valores y prioridades cambie.

Cuando lo ves desde la distancia dices: “¡hostia puta, es verdad! Llevo dos días cabreado porque he perdido el móvil” y echas una tarde con Ramón y dices: “¿pero que soy imbécil o doy pellizcos a los cristales?” [bromea]. Eso me ha enseñado él, a darle importancia a las cosas y a saber jugar al máximo las cartas que te da la vida. Que si te dan muchas, eres muy afortunado. Así que, ¡juégalas! Porque él tiene unas cartas un poco más jodidas que el resto y nadie está haciendo la partida tan maravillosa como él.

HB – ¿Con qué mensaje quieres que se quede la gente?

El mensaje que quiero que se quede la gente en general, en la vida, es que nadie te diga que no puedes hacer algo. Tú sólo puedes demostrar si puedes o no hacerlo. Es verdad que no todo se puede hacer, pero inténtalo. Es lo que le pasó a Ramón. Durante tres años se creyó lo que le dijo un médico de que no podría andar 100 metros y de repente dijo: “¡Y qué cojones! ¿Y si no es así?”. Ese es el mensaje, que nadie te diga que no puedes.

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