Crítica de Hércules: El origen de la leyenda

Hoy estrenan en nuestros cines Hércules: El origen de la leyenda. Esta película es una interpretación al estilo de Hollywood del mito griego de Heracles. La película comienza con Alcmena rogándole a los dioses olímpicos que la ayuden a pararle los pies a su marido, el rey Anfitrión, y que este deje de comenzar guerras y de oprimir a su pueblo. Zeus, en su infinita benevolencia (el hecho de que Alcmena sea una belleza no tiene nada que ver, nooo, que vaaa…), decide engendrar un hijo con Alcmena, Hércules/Alcides, que según la profecía será el encargado de hacer justicia y traerle la paz al pueblo griego. Y este es, en líneas generales, el argumento de la película donde también veremos a Hércules hacerse mayor y convertirse en un joven alto, rubito y guapo, lleno de esteroides, interpretado por Kellan Lutz, uno de nuestros vampiritos más queridos (es un decir) de la saga Crepúsculo.

Al principio la película no está mal, realmente con un buen bol de palomitas y una Pepsi o lo que prefiráis de litro al lado, hasta te puedes divertir y todo. Eso si, los que se sepan el mito de Hércules al dedillo que vayan mentalizados en que la película y el mito no tienen absolutamente casi nada que ver, el nombre y punto, y si uno es muy quisquilloso, ni eso.

Dejando la veracidad histórica a un lado, los planos de la película no están mal. Yo la vi en 2D pero se podía llegar a vislumbrar el tipo de efecto 3D de la película, así que agachad un poquito las cabezas que no queremos que os den en toda la cabeza con una roca del tamaño de un poste de teléfonos.

Derecha ras, vigila con el anciano de la izquierda,

bien, ahora dale al griego del centro y… aparcado. 

Como punto negativo, porque no nos engañemos, está película está bien pero nunca ganaría un Oscar ni soñarlo, aparte del argumento simplón en el que sólo se pueden destacar las hostias como panes que se reparten todos los personajes sin discriminación alguna, también se tiene que destacar la escasa expresividad del protagonista.

Lo siento guapo, estás cañón, pero si me miras con la misma cara

que pones cuando das mamporrazos a diestro y siniestro,

creo que lo nuestro no va a funcionar.

En conclusión, en esta película el rigor histórico es 0, el argumento es algo simple pero entretenido, el protagonista da buenos mamporrazos pero la expresión se la deja en casa, pero… hay musculitos por doquier, al protagonista le queda de miedo la faldita de griego y el elenco en general no está mal. Como hemos dicho, esta película no ganará un Oscar, pero para pasar el rato y comer palomitas a dos manos no está mal.

Aléjate de mí, que estoy muuuu locooooo!!

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