“Mom, it was never a phase. Pop punk. It was never a phase.” Hace unos días ya nos lo advertía Pierre Bouvier, vocalista de Simple Plan, en sus redes.
La banda canadiense se encuentra en plena gira para celebrar sus 25 años de “fase” pop-punk y, el pasado 26 de octubre, demostró en Barcelona que aquella advertencia era una verdad absoluta.
Con el cartel de Sold Out colgado, el Sant Jordi Club se convirtió en el epicentro de una fiesta generacional inolvidable, impregnada de la nostalgia de aquellos años dorados del skate punk de los años 2000.
En Hot BuZz (Mag) los hemos visto crecer a lo largo de este cuarto de siglo, desde los días de «No Pads, No Helmets… Just Balls» (2002, Lava & Atlantic) y el mítico Warped Tour hasta sus alianzas con los más top del género como Avril Lavigne, Alex Gaskarth de All Time Low o Mark Hoppus de Blink-182.
Tras verlos en Barcelona en 2024 (puedes leer nuestra crónica del concierto de Simple Plan en Barcelona 2024), lo vivido este lunes, gracias a Cap Cap Produccions, Kinda Agency y Alicia Music, superó cualquier expectativa: más de hora y media de pura adrenalina demostrando que el cuarteto de Montreal atraviesa su época más exitosa.
Invitados de lujo: la lección de pop-punk de Neck Deep y el fenómeno Charlotte Sands
El cartel de la noche venía blindado con dos de los nombres más llamativos de la escena alternativa a nivel internacional.
La cantante estadounidense Charlotte Sands (a quien, lamentablemente, por cuestiones de logística de Hot BuZz (Mag), no llegamos a ver a tiempo) fue la encargada de abrir la velada, aprovechando su paso por la Ciudad Condal para dar a conocer los temas de su último disco, «Satellite».
Sin embargo, sí estuvimos al pie del cañón para ver a Neck Deep.
Los británicos, una de las bandas de pop-punk moderno con más tirón, encendieron la mecha con algunas canciones de su último álbum, el homónimo «Neck Deep» (2024, Hopeless Records).
Con un sonido cañero impulsado por riffs guitarreros de skate punk y una actitud arrolladora sobre el escenario del Sant Jordi Club, la banda capitaneada por Ben Barlow desató los primeros saltos de la noche al ritmo de temazos como Dumbstruck Dumbf**k, STFU o In Bloom.
Su concierto dejó la sala a punto de caramelo para Simple Plan.
Simple Plan en Barcelona: viaje a la nostalgia pop-punk de los 2000, del crowd surfing con el público al humor gamberro de «Pedro Bouvier»
La entrada de Simple Plan fue un estallido de energía.
La actuación arrancó por todo lo alto con un clásico como I’ll Do Anything y una buena explosión de confeti inundando las primeras filas.
Le siguieron Nothing Changes y Shut Up!, y allí, desde el foso, cámara en mano, en Hot BuZz (Mag) comprobamos que era físicamente imposible no contagiarse de la fuerza que despliegan sobre el escenario.
Con un Pierre Bouvier pletórico confesando en algún momento de la noche que Barcelona estaba siendo la mejor fecha de la gira europea, el espectáculo avanzó alternando material de sus discos más recientes con versiones y sus himnos más aclamados.
El cuarteto tocó canciones más lentas y baladas como Addicted y Your Love Is a Lie, pero el momentazo de la noche llegó cuando el público coreó a pleno pulmón la icónica Welcome to My Life.
Otro de los puntos especiales del concierto llegó con Jet Lag, canción colaborativa con Natasha Bedingfield, donde en esta ocasión contaron con la participación estelar de Charlotte Sands.
También hubo un momento para agradecer a los seguidores más veteranos su fidelidad de estos 25 años y dar la bienvenida a los nuevos fanes de la banda.
La fiesta de Simple Plan: balones de playa gigantes, piano en el centro de la pista y versiones cañeras de Avril Lavigne o The Killers
Una de las cosas que más amamos de los directos de Simple Plan es esa complicidad genuina con el público.
En algún punto de la noche, el cantante retó a las chicas del público a liderar un pogo.
Hubo momentos más desenfrenados y salvajes, como cuando el baterista Chuck Comeau saltó sobre la multitud para hacer crowd surfing mientras Pierre Bouvier pilló las baquetas.
También caldearon el ambiente con la veraniega Summer Paradise, donde gigantescos balones de playa con el logo de Simple Plan volaban entre el público.
En el polo opuesto, el ambiente se volvió más íntimo cuando el vocalista se trasladó al centro del recinto para interpretar a solas con el piano la conmovedora Untitled (How Could This Happen to Me?).
El punto de humor lo puso la tradicional presentación de miembros adaptada al español con el bautizo del propio «Pedro Bouvier», desatando un improvisado cántico de «Pedroooo, Pedroooo».
Y como prometió el frontman, llegó el momento de la fiesta desatada: su habitual medley de versiones fiesteras con All Star de Smash Mouth, Sk8er Boi de Avril Lavigne y Mr. Brightside de The Killers; además de la aparición de fans encima del escenario disfrazados de Scooby-Doo para darlo todo con What’s New Scooby-Doo?
En los bises, Simple Plan aprovechó para encadenar tres clásicos: el himno generacional I’m Just a Kid, la emotiva This Song Saved My Life, con todo el recinto iluminado por la luz de los móviles, y la adictiva Perfect, que sonó en acústico con Bouvier solo a la guitarra.
Han pasado 25 años desde que nos desgañitamos con los temas del primer disco de Simple Plan, pero disfrutar de su directo todos estos años después fue como embarcarse en un viaje a la época dorada del pop-punk de los años 2000: energía por un tubo, himnos que se tatúan en la mente y la certeza de que esto nunca fue una fase. “We’re just kids, after all!”

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